domingo, 24 de marzo de 2013

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AMOR Y VIDA1


DEBORAH1


EL AMOR MORTÍFERO


EL MAL DE AMOR

                   En psicología el enamoramiento es descrito como un estado de ánimo que desencadena la experiencia amorosa, la cual puede ser compartida o no por la otra persona. Cuando tiene lugar la respuesta proporcionada por parte de la persona amada la vivencia del amor se convierte en una especie de éxtasis. Lo cual significa que para los amantes recíprocos no existen barreras, como si nada tuviera mayor sentido  que ellos mismos. Basta pensar en la actitud de una pareja de enamorados sentados o tumbados en un jardín público. Cuando, por el contrario, no existe una correspondencia, el deseo y la frustración generan un estado de tristeza profunda. La energía emocional que genera el enamoramiento, al no encontrar respuesta, se vuelve contra uno mismo generando sentimientos de autodestrucción. En los denominados “amores imposibles” por falta de respuesta la persona enamorada pierde la alegría de la vida y el deseo de vivir, pensando, por ejemplo, que algo malo ha hecho para que no le quiera, o que tiene algún defecto importante que hace retraerse a la persona amada. La persona enamorada puede sentir sensaciones diversas como de frío o calor; tener taquicardia, ponerse a temblar o enrojecer con solo oír el nombre  de la persona  amada así como permanecer en algún lugar ansiosamente esperando ver pasar a la persona amada. A todo esto cabe añadir la sensación de inseguridad y tristeza por el miedo al abandono del ser amado. El pensamiento de los enamorados es obsesivo en el sentido de que necesitan recordarse e intercambiar gestos de afecto y de fidelidad incondicional de forma permanente e iterativa.

                   Así las cosas, su comportamiento propende a ser compulsivo en el sentido de que sienten un impulso intermitente de frecuentar los mismos lugares frecuentados por la persona amada y a hablar constantemente de ella resaltando sus características físicas y demás rasgos de su personalidad. El amante se siente totalmente seducido por la persona amada y todo cuanto dice o hace es valorado como maravilloso. Si la persona amada es físicamente normal o poco destacable, el amante la atribuye gracia, inteligencia, valor, honradez y coherencia. En el caso de que la familia o los amigos aconsejen alguna prevención con la persona amada, el amante tiene siempre la respuesta fácil de que no conocen bien a esa persona y que, en cualquier caso, los defectos que tenga serán subsanados con el tiempo. Nace así lo que en psicología denominamos el “el complejo de redención”. La persona enamorada está convencida de que hará cambiar para bien la conducta de la persona amada. Cosa, digámoslo todo, que la experiencia de la vida suele desmentir.

                   El enamoramiento puede producirse bruscamente. Cuando esto ocurre decimos que se ha producido “el flechazo”, lo cual puede ocurrir de la forma más inesperada y fortuita  en un encuentro social o familiar. O simplemente a raíz de una conversación espontanea. Pero con mucha frecuencia el flechazo no es más que el término final o transformación de una relación que se inició como amistosa. Sea ello como fuere, lo cierto es que cuando dos personas están enamoradas desean estar el máximo tiempo posible juntas y buscan contactos a través del tacto y la mirada buscando su proximidad física y el intercambio afectuoso de su  sentir y energía vital. Los enamorados dan la impresión de estar en otro mundo que es el de la fantasía. No se ven como realmente son sino sólo aquellas cualidades o virtudes deseadas.

                   La persona enamorada convierte a la persona amada en la pareja ideal interpretando su comportamiento en base a los cánones de la fantasía. En consecuencia, los enamorados imaginan dotes de personalidad excelentes en su pareja que con frecuencia terminan en desencanto y frustración. De ahí expresiones como estas: ¿Cómo me pude enamorar de esta persona? ¿Cómo no me di cuenta antes de cómo era? Antes no era así. La respuesta es sencilla: porque él o ella estaban enamorados y el estado de enamoramiento no les permitía ver la realidad. Es la idealización del ser amado. Durante el periodo de enamoramiento cualquier defecto real de la persona amada detectado por los familiares y amigos carece de importancia. En este período se altera la manera de vivir el tiempo y el espacio como si no existiera otra realidad que la del ser amado. De ahí que el tiempo de estar juntos les parezca demasiado corto y muy largas las ausencias.

                   Los síntomas del estado de enamoramiento son fáciles de detestar a través del lenguaje corporal, la forma de mirar al otro, de escucharle y sonreírle. Los enamorados experimentan una profunda sensación de placer y se vuelven sensualmente más receptivos hasta el punto de que  son capaces de detectar sutiles cambios de voz, de la mirada y de los gestos. Igualmente su organismo se revitaliza de alguna forma al sentir más intensamente esas emociones. El estado de enamoramiento aumenta también la autoestima de los enamorados al sentirse más seguros, importantes y sobre todo queridos. Digamos que los enamorados se siente de repente hermosos, útiles, inteligentes, fuertes y deseados convirtiéndose así en todo aquello que desean ser o que cree el otro que somos. Pero estos sentimientos y creencias sentimentales no están a salvo de la duda, que puede echarlo todo a perder. Me refiero a la supuesta certeza de que la otra persona, la amada, ha de corresponder a los sentimientos y pretensiones de la persona amante. La persona enamorada considera que la no correspondencia es un acto de injusticia y desprecio. En los casos más extremos esta no correspondencia puede llevar a la parte desencantada a la depresión profunda y el suicidio. Otras veces no llega la sangre al río pero se producen rupturas violentas con sentimientos de rencor y de posibles venganzas. En el mejor de los casos la tristeza y la melancolía amorosa se enseñorean, al menos por algún tiempo, de la persona enamorada y no correspondida.

                   Hice estas reflexiones el día en que la sex simbol francesa, Brigitte Bardot,  cumplió 78  años de edad, la cual, interrogada por la prensa sobre los hombres que más habían  contado en su vida, la bella Brigitte fue explícita y contundente en su respuesta. Además de cuatro maridos convencionales tuvo infinidad de amantes, hasta 42, según estimaciones de los medios informativos. Dispuesta a todo por amor —“salvo a matar a alguien”, puntualizó— se describió a sí misma sobre todo como una gran enamorada. “No vivo más que de eso (…) He querido morir varias veces porque me habían dejado. Era de alguna forma mi oxígeno. Necesito vivir bajo alto voltaje amoroso”.

                   Con apenas 15 años de edad conoció a un joven guionista y ayudante de dirección, Roger Vadim, con quien vivió su primero y apasionado amor. Ella quería casarse antes de los 18 años y su padre se lo impidió. ¿Cómo? Se sabe que el día en que Roger fue a pedirle la mano, el padre de Brigitte lo esperó con un revólver en su escritorio y lo echó de casa. El rodaje de una película en la que alcanzó su primer gran éxito le acarreó a Brigitte grandes problemas en su vida matrimonial, lo que significó la ruptura con Vadim. Pero pronto se encontró envuelta en un romance muy breve y contradictorio con el cineasta Jean-Louis Trintignant, con quien convivió después de pedirle el divorcio a su marido. Cuando tenía 45 años, la prensa francesa le contabilizaba 42 amantes cuyas rupturas la pusieron al borde del suicidio en varias ocasiones.

                   La vida de la bella sex simbol francesa fue un vivir para el enamoramiento con riesgo permanente de su vida como forma de llenar un vacío personal de soledad y desamor. En el año 2012, con 78 años de edad cumplidos, los animales eran su principal compañía y fuente de consuelo. Brigitte Bardot  fue víctima del enamoramiento prematuro y de su obstinación en no aprender a encontrar el amor personal. De ahí los diversos  intentos que tuvo de suicidio. La historia de este drama humano entre artistas y personas celebradas por la historia es tan vieja como la humanidad y no parece que la cultura dominante ayude  a no seguir tropezando en la misma piedra.

                   En este contexto de enamoramiento y suicidio me parece oportuno recordar el drama de algunas mujeres famosas las cuales fueron víctimas de su estancamiento en el amor sexo y de enamoramiento hasta quitarse la vida. Son sólo algunos nombres simbólicos de un fenómeno más frecuente de lo que parece. Marilyn Monroe, por ejemplo. En la mañana del 5 de agosto de 1962 se difundió la noticia de que la mujer más anhelada por los hombres, envidiada por las mujeres y la diosa del sexo, yacía muerta en su cama del número 12305 de Fifth Helena Drive en Los Ángeles. Contaba con 36 años de edad y miles de fotografías habían dado testimonio de su belleza y de la enorme carga de sensualidad que emanaba de cuerpo. Su muerte causó estupor pero no sorpresa ya que sus imágenes  mostraban señales de que el trágico desenlace de una vida en la que el brillo de los focos que apuntaban a su cuerpo ocultaba una profunda infelicidad y que su muerte podía producirse en cualquier momento. Marilyn Monroe había llevado a cabo previamente varios intentos de suicidio y de su inestabilidad emocional daban fe compañeros de profesión, amantes y especialmente su psiquiatra. La tesis oficial fue: suicidio por sobredosis de barbitúricos. Una de sus fotos más bellas es como un espejo en el que se trasparenta una profunda insatisfacción vital que ni la belleza, ni el sexo, ni el éxito social pudieron compensar. Deseada sexualmente por los hombres y envidiada por las mujeres, no fue amada por nadie como persona humana. Esta fue, creo yo, la causa de su angustia vital que la llevó a quitarse la vida. 

                   Otro icono sexual y enamoradizo de la segunda mitad del siglo XX fue la cantante  Dalida.  Además de gran artista, era una mujer muy bella y apetecida, pero también se suicidó. Dicen que fue encontrada  una nota en la que Dalida pedía perdón por no poder soportar su vida. ¿Por qué se suicidó? Sus admiradores lo achacan a diferentes fracasos amorosos, a una profunda depresión y a los suicidios de tres de sus anteriores amantes. La famosa y bella cantante tenía 54 años de edad cuando fue encontrada (1987) en su domicilio de la calle D'Orchampt, de París. Según France Presse, Dalida se suicidó con barbitúricos, hecho que fue confirmado por su familia, la cual dijo que la cantante había dejado este mensaje: "La vida me es insoportable, perdonadme. Nacida el 17 de enero de 1933 en El Cairo (Egipto), Dalida, cuyo verdadero nombre era Yolande Gigliotti, intentó suicidarse el 27 de febrero de 1967, a raíz de la muerte de Luigi Tenco, el cual había interpretado con Dalida su canción Ciao, amore, en el festival de San Remo. Pero al conocer que dicha canción no había sido premiada se pegó un tiro.

                   La angelical modelo Ruslana Korshunova murió el 28 de junio del 2008. Según la policía de Nueva York, Ruslana Korshunova, la supermodelo kazaja, se suicidó si bien algunos pensaron que había sido un asesinato. Ruslana Korhsunova (1987-2008) tenía 20 años cuando cayó del noveno piso de su departamento en Water Street. Parecía estar destinada a llegar a la cima del mundo de la moda y convertirse en un ícono. Tenía esa cualidad especial que trasciende la sola belleza: la inocencia espiritual, la lúdica coquetería, una personalidad cautivadora  en el avatar de un ángel en un mundo perverso. “Todo ángel es terrible”, dice Rilke. Y lo es porque el mundo no puede soportar su belleza y mirarse sin culpa en el espejo. 

                   Dos palabras sobre Deborah-Jane-Palfrey. Estamos ahora en el terreno de la alta prostitución. Deborah Jeane Palfrey estaba acusada de mantener una red de prostitución en Washington que daba servicio a destacados políticos y personalidades, pero se suicidó antes de que se dictara sentencia en su contra. Deborah era conocida como "la madame de Washington" por la red de prostitución de alto nivel que dirigía en la capital estadounidense se suicidó en la casa de su madre en Florida. La madre de Palfrey  encontró el cadáver de su hija en un cobertizo cerca de su vivienda prefabricada, en una comunidad de jubilados, cuando la buscaba tras despertar de una siesta. Al parecer, Palfrey se ahorcó durante la noche dejando sólo una nota de despedida, a la edad de 52 años a raíz de haber sido declarada culpable de mantener una red de prostitución en Washington que daba servicio a destacados políticos y personalidades, además de cargos relacionados como el uso del correo para fines ilícitos y blanqueo de dinero. La 'madame' afirmaba que las mujeres en su empresa, 'Pamela Martin and Associates', se limitaban a ofrecer compañía y que si alguna de ellas se prostituyó, lo hizo sin su conocimiento. Palfrey se encontraba en libertad bajo fianza y su condena podía alcanzar los 55 años de prisión. En 1993 'Pamela Martin', se anunciaba en la guía telefónica y los periódicos de Washington como proveedora de compañía de mujeres jóvenes, con educación universitaria y empleos estables por 275 dólares. Las autoridades federales señalaron que durante trece años la empresa empleó a 132 mujeres y generó unos US$ 2 millones mediante "actividades relacionadas con la prostitución". El caso desató un escándalo a escala nacional en Estados Unidos cuando Palfrey amenazó con vender al mejor postor las listas de llamadas de sus clientes para pagar su defensa. Finalmente optó por divulgarlas de manera gratuita. Entre los clientes se encontraba el senador David  Vitter, quien pidió disculpas por haber cometido "un pecado muy grave", después de que su nombre apareciera en la lista de clientes de la 'madame'. El amor sexual crudo y el de puro enamoramiento llevan con relativa facilidad al suicidio, lo cual resulta impensable cuando las personas han experimentado la calidad del amor personal a pesar de sus deficiencias y miserias relacionadas con su personalidad.

                   Por último, dos palabras más sobre el suicidio por enamoramiento. Era una joven muy bella de la que podemos decir que estaba patológicamente enamorada de un hombre. Su anciana hermana recuerda la trise vida de aquella mujer “loca” por conseguir una respuesta de la persona amada sin lograrlo. Sus gestos eran obsesivos y caía en profundas depresiones. La mujer que me contó esta historia era entonces una niña y preguntó a su madre de qué había muerto su hermana. La respuesta lacónica fue esta: “del mal de amor”, hija. Con esta respuesta la madre de la difunta definió con gran precisión la triste situación en que encuentran las personas desbordadas sentimentalmente por el fenómeno del enamoramiento patológico. Sería muy largo seguir describiendo casos similares sin llegar al extremo de la muerte. Pero dejémoslo así.

                  Después de este inciso sobre enamoramiento y suicidio, retomamos el discurso que habíamos interrumpido. Cuando el amante llena las aspiraciones de la amante de tal suerte que ambos deciden razonablemente compartir sus vidas, los rasgos de personalidad que suelen provocar el enamoramiento pasan a un segundo plano prevaleciendo el encuentro personal y dignidad de la persona amada. Hasta tal punto de que los defectos naturales o adquiridos de personalidad no hacen peligrar la unión amorosa de las personas. Al contrario, esos defectos son motivo de mayor preocupación mutua y de ayuda para capear los temporales de la vida codo a codo en las duras y las maduras, en las penas y en las adversidades.

                   Pero no todo el monte es orégano. Otras veces el estado de enamoramiento termina en desamor y ruptura pacífica o violenta de relaciones. El enamoramiento dura un período más o menos largo, tras el cual o concluye o se transforma. En el primer caso el amante des-idealiza a la persona amada y constata que dista mucho de lo que era en su fantasía y expectativas de relación. El amante se percata de que tiene muy pocos valores o expectativas en común con la persona amada. Sobre todo cuando se descubren mutuamente sus diversas formas de entender la vida. Cuando tal ocurre desaparecen la magia, la vibración de los cuerpos y la seducción de los encantos de personalidad. O lo que es igual, se acaba la seducción y se produce el desenamoramiento.

                   El final del enamoramiento puede desembocar en vivencias violentas de desamor o shock sentimental. Es un período de duelo durante el cual uno tiene que adaptarse a vivir y a ser feliz de nuevo sin la persona que antes quería y deseaba con toda su alma. La ruptura suele tener fases. La inmediata a la ruptura los protagonistas suelen vivirla con mucha tristeza y sentimientos de culpabilidad. Es la etapa  “masoquista” porque ambas partes se preguntan con ansiedad si las cosas no hubieran ido mejor con otras formas de comportamiento. Luego empieza la etapa de los rencores y entonces es él o ella exclusivamente quien tiene la culpa de la ruptura. Estas fases se alternan con frecuencia pero en ningún caso se ve la realidad como es. A veces ocurre que una de las partes no comprende bajo ningún concepto que la otra haya puesto fin a la comunicación y los contactos. Las razones pueden ser obvias para cualquier persona normal con sentido común, pero la persona enamorada no entiende de razones y sigue preguntándose desconsolada y despechada por qué. Es verdad que el tiempo lo cura todo, pero en materia de enamoramiento suelen quedar flecos sentimentales sueltos que, a pesar del paso del tiempo, son causa de conflictos sentimentales serios fuera de tiempo y de lugar. Este tipo de conflictos constituye un capítulo complementario del enamoramiento que abarca el enamoramiento tardío y el “re-enamoramiento”. Son estos dos aspectos muy interesantes pero de los que no puedo ocuparme en este momento. Igualmente dejo abierta la cuestión sobre las personas “enamoradizas” y aquellas otras que piensan que para querer a otra hay que enamorarse de ella y ponen todos los medios seductivos a su alcance para lograrlo con resultados siempre negativos o indeseables.

                   Desde el punto de vista psicológico cabe hacer el resumen final siguiente. En el sujeto enamorado podemos observar una valoración exagerada y exclusivista de la persona amada y la negación tozuda de aquellos rasgos de ésta que ponen en peligro su elección. Si él es un hombre con problemas personales serios, ella piensa que la gente exagera o que no comprenden a esa persona como ella, la cual está convencida de que lo hará cambiar para bien. Si, por ejemplo, si ella está seriamente enferma, él dirá que su salud es delicada. Se aprecia también una represión de los propios rasgos de carácter para lograr convertirse en el objeto de amor del otro. Cada enamorado trata de poner a un lado todo aquello que pudiera causar rechazo por parte de su persona amada. Por otra parte, el enamorado tiene la creencia obsesiva de que sin la persona enamorada aquí y ahora no podrá ser feliz nunca en el futuro. En el estado de enamoramiento hay una gran dosis de codicia, celos, envidia y egoísmo. Estos ingredientes dan lugar a otras emociones que se observan en todo enamoramiento como son la sensación de posesión del objeto, inseguridad en el objeto y admiración ciega por el objeto. Las patologías agrandan lo que sucede en las funciones normales y así ocurre que en el estado de enamoramiento los enamorados desean poseer a la persona amada de forma absoluta, incondicional y excluyente. Así las cosas, cuando los enamorados no están juntos se produce en ellos una inseguridad que les lleva a hacerse preguntas como esta: ¿Dónde estará? Cuando están en pleno enamoramiento y uno de ellos se deja ver poco, pueden surgir estas otras: ¿Por qué no me llama? ¿Le gusto? ¿Me quiere? Los enamorados so como los niños cuando se les cuenta un cuento, quieren que se lo cuenten una y otra vez y jamás se cansan de escucharlo. Para comprender el alcance y significado antropológico de cuanto termino de decir, hemos de tener en cuenta lo que he dicho y repetido muchas veces, a saber: que el fenómeno del enamoramiento constituye un obstáculo muy serio contra el uso correcto de la razón. De ahí el error de idealizar el amor de enamoramiento en lugar de educar a la gente para que descubra el amor personal. NICETO BLÁZQUEZ, O.P. (Madrid 2013).